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Testimonios de alumnos

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Oscar Rivera

 

 He servido al Señor hace ya algunos años, pero en cierto momento había tomado un “descanso” del ministerio y comencé a trabajar con el fin de casarme. Pasado un año, me di cuenta que había perdido la pasión por servir en la iglesia y mi enfoque estaba ahora en las cosas materiales; por lo que Dios intervino. Mi pastor Chris Martínez me había invitado ya 2 veces a formar parte de la primer generación de estudiantes de la Escuela de Plantación de Iglesias, pero en ambos casos mi respuesta fue no. Desde entonces comencé a ver la mano de Dios obrar en mi vida fuertemente. Mientras estaba ejerciendo mis labores, sentí un vacío profundo dentro de mí y una pregunta domino mi mente: “¿Para esto quieres vivir?” y seguido escuche: “Yo no te llame para esto”. Esto fue suficiente para entender que Dios me estaba llamando nuevamente. Me identifiqué en ese momento (aunque no en el mismo contexto) con el profeta Jeremías, cuando dijo: “Y dije: No me acordaré más de Él, ni hablaré más en Su Nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (Jeremías 20:9). No pude resistir el llamado que Dios me estaba haciendo, por lo que hablando con mi esposa y después con mi pastor Chris, se tomo la decisión de dejarlo todo y seguir a Cristo, en esta etapa, asistir a la Escuela de Plantación de iglesias de Rancho Poiema.

 

Hubo muchos aprendizajes, pero puedo resumirlo así: “Dios me ha llamado al servicio de tiempo completo en el área pastoral, por lo que debo ocuparme en ejercer mi llamado”. Le agradezco a Dios, ya que ahora tengo muy claro mi propósito en la vida, y es servirle. El llamado que Dios hace es personal, y el fin es lo que el apóstol Pablo declara: “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:12-13).

 

 Entender mi llamado dado por Dios me ha mantenido ocupado en estudiar más a fondo las Escrituras para ser más semejante a mi Señor, como a su vez, exponerla fielmente a Su pueblo. Las clases acerca del liderazgo fueron fundamentales, ya que ahora me encuentro sirviendo al frente de diferentes ministerios y como bien es sabido, el ministerio no es fácil. Las clases impartidas en Rancho Poiema son fundamentales para el servidor llamado por Dios, ya que le capacitan teóricamente para que en el ministerio, como estilo de vida, sea todo aprendizaje puesto en práctica para la gloria de Dios.

 

Siendo claro, ánimo a todo lector de este breve testimonio a no resistir el llamado de Dios a sus vidas. Servir al Señor es un honor y privilegio, y experimentar el poder de Su mano en nosotros para impactar la vida de otros es algo que aseguró, nadie debe perderse por ocuparse en los asuntos de la vida. Rancho Poiema es una excelente opción para capacitarte y servir en la obra del ministerio.

 

¡Vivamos para Jesús!

Magaly Godinez Morán

 

Mi esposo recibió una llamada del pastor Chris y fue animado al ministerio, para este tiempo yo estaba orando por la guía de Dios para esta etapa de inicio de matrimonio. Antes del matrimonio yo estaba en distintos ministerios en la iglesia donde me congregue toda mi vida. Pero ahora sería una nueva etapa. Tenía en mi corazón apoyar a mi esposo en el llamado que Dios le ha dado y mi oración era: Dios abre puertas donde tú quieras que estemos. Cuando mi esposo recibió el ánimo e invitación del pastor Chris, no tuve ninguna duda que era Dios contestando la oración. Seguí orando y mi esposo sintió el llamado fuerte a ir, Para mí fue suficiente.

 

 Me enseñó a dejar atrás todo lo que no podía tener el control, mi primera prueba fue dejar algo tan simple y difícil cuando eres nuevo en el matrimonio como un “patrimonio”. Vender una propiedad donde podría haber hecho mi casa, vender un auto. Son cosas terrenales, pero la mayoría invierten su vida entera para solo tener estas dos cosas seguras. Ya que a los ojos de aquellos que ven a una pareja recién casada, su primer éxito viene en ya sea tener su casa propia o auto y claro un trabajo. Y claro, dejar mi lugar de comodidad, donde por años todo estaba a la mesa para mí, amistades, familia e iglesia. Jesús me enseñó a abandonar estas cosas de mi corazón y rendirlas por lo más bello que es conocerlo un poco más cada día. No estoy diciendo que las personas que tienen esto no lo conocen cada día. ¡Nooo! Solo que en el contexto en el que Dios nos llamó era necesario para mí y claro mi pareja. También a solo depender de Dios aún en enfermedad o cosas que no puedes controlar. Dios está en control, fue bonito cada día volver a experimentar algo como lo que viví de soltera en la escuela Bíblica, pero ahora de la forma más Cristo céntrica que es en matrimonio. Cuando uno es soltero es naturalmente egoísta en muchas áreas y es como más normal, si quieres haces las cosas en tu tiempo, a tu ritmo no tienes que esperar la aprobación de nadie para las cosas que se hacen o no se hacen, etc. Pero el matrimonio es de dos y dos, requiere siempre rendir. Para mí fue toda una enseñanza en todas las áreas y en comunión con otros se aplica también, Dios trabajó mucho en mi individualidad.

 

En mi relación con Dios, con mi prójimo y servicio a su Iglesia.

 

Que sean obedientes a los retos que Dios pone adelante, sean sensibles a su voz, puede que sean fáciles o quizá no. Quizá muevan todo lo que no se quiere mover humanamente, pero en la dimensión donde Dios quiere trabajar, si es necesario tales movimientos que producen cambios, en carácter y formas de hacer o no hacer. Tomen pasos de fe, nada de lo que Dios te pide te pertenece, la realidad es que si le reconocemos como Señor, le pertenecemos y lo que sea que Él esté haciendo es un privilegio estar ahí. No merezco nada de Dios, pero Él me ha dado su amor y es lo que quiero y necesito cada día y para la eternidad. No hay alguien que sea de Cristo que no pueda ser capacitado y usado. No hay alguien que sea de Cristo que no necesite aprender cada día más a ser como Él. El ministerio de plantación de iglesias es de gran ayuda con materias y práctica de lo que es la vida en ministerio

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Manuel Pérez

Antes de Rancho poiema Dios me llamo a un discipulado de hombres de 9 meses, después de llegar al término de esos 9 meses fui a servir a Calvary Chapel Tijuana por algún tiempo, durante mi tiempo en la iglesia me enviaron como misionero a Ario de Rayón en el estado de Michoacán, tengo algunos años sirviendo como misionero en este bello estado y durante este tiempo aquí Dios puso en mi corazón el deseo de plantar una Iglesia en Zacatecas.

Escuche de la escuela de Plantación de Iglesias en Rancho Poiema y Dios puso en mi corazón que fuera a Rancho Poiema a prepararme el curso de Plantación de Iglesias en Rancho Poiema. 

Dios me enseño de su Gracia, que es mucho más profunda que un regalo no merecido. Porque todo lo que soy, todo lo que hago y mi servicio es para Él y es por su Gracia. 

Lo que aprendí en la escuela de plantación de iglesias primeramente a saber como estudiar la Biblia a conocer las palabras en Griego que llamaron mucho mi atención porque tienen más significado que las palabras en español. Otra cosa ha sido vivirlo porque he aprendido que caminar en la palabra de Dios es más edificante que escucharla.

Como dijo el apóstol Pablo el Amor de Cristo me Constriñe por ellos. Porque sé que ellos necesitan de Jesucristo como yo lo necesitaba y lo necesito aún. También sé que Dios los Ama como me Ama a mí.

Lupita Salazar

El llamado par venir a la escuela de plantación de iglesias fue por medio de mi esposo Manuel Pérez, él ya me había mencionado de la escuela, para prepararnos más en el conocimiento de Dios y también Dios ya lo había preparado para nosotros tiempo atrás, como dice Efesios 2:10 Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús a fin de que hagamos las cosas buenas todo para la gloria de Dios.

Durante mi tiempo en el rancho pude conocerlo más íntimamente a Dios, al leer su palabra y saber que él es mi Amado Padre en el que dependo y confío, mire su amor y gracia en mi vida también en la de mi esposo en todo tiempo en el Rancho Poiema.

Todo lo que aprendí durante mi tiempo en la escuela me ayudo para crecer más en el conocimiento de Dios y ha sido un privilegio de servir a mi Dios, anunciando las buenas nuevas de Salvación y poniéndolo en práctica.

Me siento muy bendecida que ahora puedo compartir a las hermanas de los tesoros inagotables que encontramos en Cristo Jesús, ayudando a la iglesia así como yo fui consolada y lo estoy siendo aún, también puedo consolar y dar ánimo a las hermanas.

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Jonny Guadalupe Jimenez 

El llamado de Dios al rancho poiema fue en un momento donde sentíamos que no servíamos como a Dios le agrada así que un domingo oramos a Dios de que manera podemos servirle como matrimonio, después orar juntos por servirle nuestro Pastor nos comentó del rancho poiema, y sin pensarlo dos veces dijimos que si y fue ahí que nos dimos cuenta de que Dios nos estaba llamando a capacitarnos y formar carácter en nosotros.

Durante el tiempo en la escuela de plantación de iglesias Dios me enseño paciencia, amor, su palabra y una intimidad más con Dios y totalmente dependencia de él.
Fortaleció mi fe en Dios, me ha dado de su sabiduría, no es fácil porque es una lucha que tenemos con nosotros mismos y con el enemigo, pero me ha ayudado a seguir adelante pase lo pase.

Los animo a permanecer en completa paz en Cristo, depender y siempre ir a los pies de él, porque nadie da calma como él la da, seguir en la carrera y no desvanecer, sino pedirle fuerza que provenga de Dios, dice su palabra en Filipenses 4:7 Por nada estéis afanosos, si no sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Cada vez que sientas algún movimiento que te quiere hacer caer o no poder seguir, mira hacia arriba y confía mira su palabra y espera su respuesta, él es fiel.

Litzy Rodriguez

A través de una oración, mi esposo y yo planeábamos viajar a Tijuana, teníamos tres meses de casados y queríamos ir para trabajar y ahorrar para una casa y lo pusimos en oración. Si era su voluntad que fuéramos y que lo que más queríamos era que él hiciera su voluntad de nosotros y que nos mostrara adonde deberíamos ir y un domingo el pastor Hassan nos llamó y nos contó sobre el rancho emocionado, respondimos que sí.

Lo que Dios me enseño durante mi tiempo en Rancho Poiema es qué hay una verdadera guerra espiritual que tenemos que pelear como hijos de Dios, que Él es el Dios soberano y poderoso, al cuidarnos y llevarnos a una tierra lejana para nosotros y además me enseñó a confiar y depender más de Él.

Después que terminó el tiempo en el rancho, fue como si saliéramos de una burbuja al campo de batalla todo se tomó un poco difícil para mí, ya que estaba embarazada y comenzaron los afanes, pero recordar el tiempo en el rancho lo maravilloso que fue y sigue siendo Dios.

A los hermanos de Calvary, les animo que vale la pena alejarse de los afanes del mundo para ir a estudiar la palabra de Dios y conocerle íntimamente y aún después del rancho, nada podemos hacer alejados de Cristo

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Eliz Diaz

A través de los años el Señor me había estado hablando de diferentes maneras, en mi adolescencia sentí el llamado a predicar el evangelio por todo el mundo, más tarde, después de haberme enfocado y ocuparme de los asuntos de esta vida durante un viaje tuvo un accidente que casi me deja parapléjica pero el Señor tuvo misericordia y supe que si me había permitido sobrevivir era porque tenía un plan para mi vida. Ese plan se abrió ante mis ojos cuando mi esposo me dijo al casarnos que quería que nuestro matrimonio lo glorificara, el Señor puso en su corazón el prepararse en la palabra, un día me dijo que nos habían aceptado en el programa a lo cual respondí: “Heme aquí, envíame a mí”, al día siguiente renuncié a un trabajo bien remunerado con grandes prestaciones y nos preparamos para ir a Rancho Poiema. 

Una semana antes de irnos tuvimos pruebas que podrían haber impedido que fuéramos, pero Dios nos llenó de fe para hacer su voluntad y no desistimos. Durante mi estancia en Poiema aprendí a confiar aún más en su provisión y eso sigue enseñándome hasta ahora. También aprendí a profundizar más en mi relación con él, además descubrí que me encanta enseñar y poder comunicar su gracia y amor a las personas. Actualmente he podido por pura gracia empezar desarrollar ese don de manera práctica enseñando a mujeres, madres solteras, jóvenes, niños. Pude aprender también a servir como Cristo nos ha servido, humillándose a lo sumo y aún lo que me ha tocado hacer a mí no se compara con todo lo que mi Señor ha hecho por mí.

Si estás considerando venir a Rancho Poiema sólo te diría que no hay nada más bello y hermoso que estar a sus pies, si escuchas hoy su voz, no retardes tu respuesta, confía en él pues te dará su gracia para tomar tu cruz, seguirle y perseverar por su amor y por su abundante gracia. Que el Señor siempre guíe tus pasos al conocimiento profundo de su nombre. Mantengamos la fe

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